Central termoeléctrica Hornitos

La central termoeléctrica a carbón Hornitos entró en funcionamiento a mediados de 2011, a escasos metros de la zona urbana del turístico puerto de Mejillones.

La energía generada por esta termoeléctrica no será utilizada por los habitantes de la Región de Antofagasta, sino por Minera Esperanza, proyecto minero de cobre y oro perteneciente a Antofagasta Minerals.

En el contexto de la contaminación de Mejillones, la operación de esta central ha generado indignación en la población, pues consideran que acentúa los efectos negativos en el medio ambiente y la salud que vienen experimentando en los últimos 20 años.

En enero de 2013, mediante un hecho esencial enviado a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), la eléctrica E-CL, informó la paralización temporal de sus dos centrales termoeléctricas ubicadas en la zona: Central Termoeléctrica Andina (CTA) y la Central Termoeléctrica Hornitos (CTH), tras detectar daños a las obras civiles en las que se encontraban instaladas las unidades de generación termoeléctrica, específicamente, filtraciones en el sistema de enfriamiento de las unidades. Para evitar su extensión, y poder iniciar la reparación de las obras, se detuvieron las operaciones en ambas centrales.

Para marzo de 2014, la generadora eléctrica E-CL, firmó un contrato con la planta de Antofagasta de Cementos Biobío, para comenzar un proyecto de innovación: la reutilización de la ceniza volante resultante del proceso de generación eléctrica de sus dos centrales generadoras (CTA y CTH) para producir cemento.

En mayo de 2014, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) formuló cargos contra la central, ya que la mayoría de las centrales termoeléctricas del país no contaba con la certificación inicial de su Sistema de Monitoreo Continuo de Emisiones (CEMS), normativa que partió en junio de 2013, y que comenzó a fiscalizarse en enero de 2014.

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