Contaminación de la bahía de Chañaral

A fines de la década de 1930, la compañía norteamericana Andes Cooper Minning Company, antecesora legal de CODELCO Chile, comienza a vaciar directamente al cauce del río Salado el relave proveniente del proceso de explotación del cobre de algunos yacimientos cercanos al mineral de cobre de Potrerillos, ubicado 140 kilómetros al este de Chañaral.

A través del río Salado, que desembocaba en forma natural en la Bahía de Chañaral, se depositaron ininterrumpidamente por más de 30 años alrededor de 29.000 toneladas diarias de relave. En 1974, producto del retroceso de la línea costera que produjo el vaciamiento de los relaves en la bahía, el río Salado fue desviado para que desembocara 15 kilómetros al norte. Producto de esto, la situación producida en las aguas de la Bahía de Chañaral se replicó en otra vasta zona costera, hasta esa fecha libre de sedimentos químicos.

En total, durante todo el tiempo que duró el depósito de los relaves en el mar, se acumularon aproximadamente 300.000.000 toneladas de material proveniente de la explotación de los minerales de Potrerillos y, posteriormente, de El Salvador. Estos relaves contienen gran cantidad de minerales pesados (molibdeno, cobre, estroncio, fierro, arsénico, bario, circonio, cloro, azufre, mercurio y plomo) y su vaciamiento generó la extinción de la vida marina de la bahía, el embancamiento de la playa y la contaminación de organismos vivos a más de 30 kilómetros al norte de Chañaral, afectando incluso las aguas organismos que rodean el Parque Nacional Pan de Azúcar.

En 1998, la CONAMA presentó el Programa de Recuperación de la Calidad del Ambiental de la Bahía de Chañaral, el cual se originó a partir de un estudio de 1996, que contenía propuestas y alternativas para iniciar la recuperación de la calidad ambiental de la zona. Sin embargo, la comunidad ha denunciado en reiteradas ocasiones que se ha avanzado muy poco en él.

En el 2003, el Presidente de la República, Ricardo Lagos, cumplió su promesa y se bañó en una playa de Chañaral que había permanecido cerrada al público por más de cinco décadas por presentar altas concentraciones de sedimentos de relaves mineros, de modo de demostrar que las aguas estaban libres de contaminación.

La comunidad, agotada de diálogos, insiste en conseguir una reparación proporcional al daño causado, exigiendo que una fracción importante de las utilidades de la estatal se destinen a una Corporación de Desarrollo de Chañaral que financie proyectos de desarrollo económico, de recuperación ambiental y de mejoramiento de la calidad de vida de su población.

Para mayo de 2014, la empresa Copper Bay, a cargo del relave, planeaba recuperar el cobre de la arena para limpiar la playa, pero aún espera completar el financiamiento y obtener los permisos ambientales. Esto, luego de que estudios de expertos determinaran en el año 2012 que, a 10 años de declararse que la bahía estaba libre de polución, la salud de los habitantes dijera lo contrario. Un estudio realizado por la Universidad Católica examinó a 62 vecinos de 18 a 65 años, de los cuales un 46,6% sufría males respiratorios como síndrome obstructivo y asma, asociados a los relaves de cobre. Las muestras tomadas en el sector por la Armada de Chile, comparadas con la Encuesta Nacional de Salud, marcaron más del doble de afecciones del promedio de Chile.

En noviembre de 2014, se aprobó en la Cámara de Diputados, por 52 votos a favor y 3 abstenciones, el Proyecto de Resolución N° 125 que solicita a la Presidenta de la República una norma que permita que parte de las utilidades de Codelco sean destinadas a la recuperación ambiental de la Bahía de Chañaral. Esto, mediante la creación y puesta en marcha de un “Plan de Recuperación Ambiental”, un programa especial que no sólo promueve el desarrollo económico, sino que también mejorar la calidad de vida de la población del sector, diversificando la matriz productiva de la comuna, y contrarrestando los impactos negativos provenientes de los relaves mineros. El ecologista Manuel Cortés, presidente de Chadenatur, señala que si bien la medida es positiva, aún se mantienen las inquietudes respecto a lo que se entiende por “recuperación de la bahía”, considerando que la mayor preocupación debiera ser la calidad de vida y salud de sus habitantes que llevan cerca de 70 años siendo afectados por esta problemática, independientemente de que sea la bahía el agente emisor de la contaminación.

En abril de 2015, luego del aluvión producido en la zona, la Armada tomó muestras en la bahía de Chañaral, con el objeto de determinar si las aguas se encontraban o no contaminadas. La principal preocupación era conocer las condiciones en las cuales se encuentra el agua de la bahía, verificando que no haya restos de arsénico o derivados del cobre.

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