Central hidroeléctrica San Pedro

En octubre del 2007, la empresa Colbún presentó al SEIA, mediante un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), el proyecto Central Hidroeléctrica San Pedro. El objetivo del proyecto era la generación de energía eléctrica mediante el aprovechamiento de las aguas del río San Pedro hasta un caudal de 420 metros, con una potencia eléctrica instalada de aproximadamente 144 MW. Con este diseño se obtendría una generación media anual estimada en 935 GWh. Dicho objetivo se materializaría mediante la creación de un embalse de 282 ha, que ocuparía la parte baja de la caja del río San Pedro, de 12,5 kilómetros de largo aproximadamente, cuya cola estaría unos 2 kilómetros aguas abajo del desagüe del lago Riñihue. Además, contemplaba una presa de hormigón rodillado que se ubicaría unos 14,5 km aguas abajo del desagüe del lago Riñihue, con una altura de 40 metros desde el lecho del río, sobre el que se dispondría un evacuador de crecidas de 83 metros de ancho, y que consideraría en su coronamiento una barrera de goma inflable Rubber dam (4 paños de 20 metros de ancho cada uno) de 4 metros de altura. Esto permitiría aprovechar los caudales naturales del río sin modificar su régimen hidrológico y, por lo tanto, tener un menor impacto ecológico.

Además, el proyecto requería una línea de transmisión eléctrica de 40 km para conectar la energía generada al Sistema Interconectado Central (SIC). La inversión total del proyecto se ha estimado en US$ 202.000.000, y su construcción se estimaba en 3 años, incluidos el llenado del embalse y las pruebas de puesta en servicio.

La comunidad local se ha movilizado debido a la envergadura y los impactos que, eventualmente, tendría dicho proyecto sobre la biodiversidad del río. Entre las organizaciones movilizadas se encuentran “Los Jóvenes Tehuelches”, el Frente Ambientalista de Panguipulli, el Parlamento de Koz-Koz, Acción por los Cisnes y la Coordinadora por la defensa de los ríos. Otros actores preocupados por el proyecto son los empresarios turísticos de la zona, pues la construcción de la central hidroeléctrica podría poner en riesgo su fuente laboral.

El 22 de octubre de 2008, en medio de protestas de las organizaciones ciudadanas, la COREMA de Los Ríos calificó favorablemente el proyecto.

En mayo de 2009 se inició la construcción de la central hidroeléctrica San Pedro, pero a principios del 2010 la empresa Colbún decidió extender el proceso de estudios del proyecto.

En mayo de 2010 la Comisión Regional del Medioambiente de los Ríos sancionó a la empresa por más de $30 millones por incumplimientos a las normas y condiciones ambientales establecidas en la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del proyecto. En noviembre, la empresa hidroeléctrica formaliza ante el Servicio Regional de Evaluación Ambiental de los Ríos (SEA) la postergación del inicio de las obras principales y el desvío del río San Pedro, para así extender la campaña de prospecciones, estudios y análisis geológicos iniciada a principios de ese año.

En julio de 2011 la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados citó a las autoridades ambientales regionales y a representantes de Colbún para analizar lo que calificaron como “desinformación existente” en el proyecto hidroeléctrico San Pedro.

En julio de 2011, la Red de Organizaciones Ambientales de Panguipulli efectuó la doble solicitud de invalidación administrativa y revocación de la RCA del proyecto. Esto, por considerar que existían omisiones y falencias en el EIA del proyecto que no fueron debidamente detectadas por las autoridades de la época. Además, señalaron la existencia de impactos no evaluados tanto al ecosistema del río San Pedro como a las comunidades cercanas, una de ellas sería la cercanía de la falla geológica Liquiñe-Ofqui.

Si bien la Comisión de Evaluación Ambiental rechazó la solicitud de revocación de la RCA, resolvió que cualquier modificación que se hiciera al proyecto debería ser ingresada mediante una Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Las organizaciones sociales se mostraron conformes, pues su objetivo era lograr que la Hidroeléctrica San Pedro vuelva a ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).

En mayo del 2012, a través de una carta enviada al Servicio de Evaluación Ambiental de Los Ríos, Colbún informó a las autoridades regionales que estaban realizando sondajes para evaluar la viabilidad del proyecto. Los resultados fueron comunicados a fines de 2013, y si bien se debían mejorar varios aspectos relacionados a la ingeniería civil, estos no cambiarían el diseño estructural de la central. A partir de esto, la empresa decidió seguir adelante con la construcción, la que se encontraba paralizada desde el año 2010.

En abril de 2014, se confirmó que la empresa retomaría el proyecto durante dicho año, contemplando un proceso de socialización de las adecuaciones realizadas al mismo, previo a su ingreso al SEA. Pese a ello, en diciembre de 2014 Colbún retrasó la reactivación del proyecto hidroeléctrico, precisando que su puesta en marcha sólo se llevaría a cabo si las condiciones sociopolíticas del lugar eran favorables.

En abril del año 2015, los representantes de Rucapillán Rafting, Río Vivo y Pueblito Expediciones interpusieron una denuncia en contra de la empresa Colbún ante la Superintendencia del Medio Ambiente por el abandono de obras de la central hidroeléctrica San Pedro. En mayo del mismo año, Colbún señaló que lamentaba que algunas organizaciones ambientalistas de Valdivia desistieran de reunirse con la empresa en el marco de la socialización voluntaria del proyecto y reafirmó su compromiso de promover y continuar con estos encuentros informativos con la comunidad. En junio, Colbún ingresó el EIA de las adecuaciones del proyecto al SEA de la región de Los Ríos. A la fecha, las modificaciones al proyecto mantienen la ubicación y la altura.

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Aprobado

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