Explotación de reservas de litio

En la actualidad Chile se posiciona como el mayor productor de litio a nivel mundial, con reservas totales que se estiman en 7.500.000 de toneladas, más de la mitad del total mundial. Hasta hoy, la regulación no ha hecho posible aumentar el número de yacimientos y los actores en este mercado. En 1979 se declaró al mineral como no susceptible de concesión debido a su uso en el proceso de creación de energía nuclear por fusión. En 1975, la empresa estadounidense Foote Mineral firmó un convenio para explotar el mineral. Nueve años después, a través de la Sociedad Chilena de Litio, comenzó a extraerlo.

En febrero del 2012 el subsecretario de Minería, Pablo Wagner, notificó que las restricciones que históricamente habían impedido la incursión de privados en la explotación del litio desaparecerían. El mecanismo que haría posible esto se denominó Contratos Especiales de Operación de Litio (CEOL). Esta fórmula otorgaría los primeros permisos, imprimiéndole una extraordinaria velocidad a un negocio tan millonario como controvertido. Dichos permisos serán por cien mil toneladas durante veinte años y las autorizaciones se darán sin una asignación geográfica, sino que a quien haga la mejor oferta económica. El estado recibirá el pago del contrato y de los impuestos, así como el 7% de las ventas anuales.

Julio Ramos, ex presidente del Consejo de Pueblos Atacameños, señala que el problema radica en la utilización de agua, pues los derechos que hasta hoy se han concedido son mayores que la cantidad de renovación que tiene el salar. El sistema hídrico del salar está conectado con las áreas de regadío y pastoreo de las zonas aledañas, algunas de éstas protegidas. La presión actual por el uso de agua para fines mineros ha llevado a una disminución importante de los acuíferos, teniendo como consecuencia la pérdida de ecosistemas y biodiversidad.

Estudios señalan cerca de 14 salares como prioritarios para la explotación de litio, de los cuales la mitad se encuentran en áreas protegidas por el Estado. Sin embargo, esto no garantiza su conservación, pues bajo ciertas condiciones es posible desafectarlas.

En febrero de 2012, el gobierno toma la decisión de privatizar la explotación de reservas de litio. El Ministerio de Minería informó la licitación para impulsar la industria chilena del litio por medio de CEOL. Para ese entonces, las únicas dos empresas que explotaban el metal eran la Sociedad Química y Minera de Chile (SQM) y la Sociedad Chilena del Litio (SCL), ya que el decreto 2.886 de 1979 lo declaraba como reserva del Estado cuya producción no era concesible.

En enero de 2014, diversos expertos resaltaron la necesidad de incorporar valor agregado a la explotación del litio, considerando que Chile posee el 22% de las reservas mundiales de este mineral. El Centro de Innovación del Litio, de la Universidad de Chile, señaló que anualmente se podrían generar ingresos por 20 mil millones de dólares si Chile produjera y exportara baterías hechas de este mineral. En junio del mismo año la Presidenta Michelle Bachelet creó una comisión para fomentar la exportación de litio en Chile, siendo el principal objetivo mejorar el sistema de concesiones mineras para propiciar la exploración y la explotación sin limitar la entrada de nuevos actores al mercado. En un informe presentado en enero de 2015 por la Presidenta de la República, la comisión técnica propuso que el mineral no sea por concesiones, creando una relación público-privada para su explotación.

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